¿Hace falta alquilar un coche para disfrutar de Tenerife?
No necesariamente.
Tener un coche da libertad y puede ser muy práctico para determinados recorridos. Pero alojarse en Puerto de la Cruz permite descubrir mucho de Tenerife de otra manera: caminando, utilizando la guagua, eligiendo alguna excursión organizada y, de vez en cuando, simplemente dejándose llevar.
Sin preocuparse por aparcar, por la carretera o por llegar al siguiente punto del mapa.
Y quizá eso también forme parte de las vacaciones.
Empezar caminando: Puerto de la Cruz está ahí mismo
Desde el Hotel Tigaiga, muchos días pueden comenzar simplemente saliendo a caminar.
El centro de Puerto de la Cruz invita a recorrer el muelle, la Plaza del Charco y sus calles históricas, continuar hacia Martiánez y acercarse al Lago Martiánez o a la playa.
En otras direcciones esperan el Jardín Botánico, Playa Jardín y Loro Parque.
Y si apetece caminar un poco más, el paisaje cambia rápidamente. Se puede llegar hasta la Playa del Bollullo o seguir la costa en dirección a la Rambla de Castro, combinando senderos, mar y uno de los paisajes más verdes del norte de Tenerife.
No todas las excursiones necesitan un horario de salida.
A veces basta con unas buenas zapatillas y tiempo.
Cuatro excursiones fáciles en guagua
Desde Puerto de la Cruz hay buenas conexiones de transporte público con distintos puntos de la isla. Para una primera estancia, nosotros elegiríamos cuatro muy diferentes entre sí.
La Orotava: casas canarias, jardines y un casco histórico con carácter
Está muy cerca de Puerto de la Cruz y se llega fácilmente en guagua.
Una vez allí, lo mejor es caminar: arquitectura tradicional canaria, patios, plazas, jardines y vistas sobre el Valle de La Orotava.
Es una excursión sencilla, pero permite descubrir enseguida otra cara del norte de Tenerife.
Garachico: historia junto al mar
Garachico tiene algo diferente.
Calles históricas, pequeñas plazas y el océano siempre cerca. Sus piscinas naturales recuerdan además hasta qué punto el paisaje de Tenerife está ligado a su origen volcánico.
Nuestro consejo sería no intentar combinar demasiados pueblos en un solo día.
Garachico merece tiempo para pasear sin mirar constantemente el reloj.
La Laguna: una ciudad que viajó hasta América
El casco histórico de San Cristóbal de La Laguna está declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Y no solo por la belleza de sus edificios. Su trazado urbano fue un modelo precursor para numerosas ciudades que después se fundaron en América.
Hoy es una ciudad viva, peatonal y muy agradable para pasar el día: arquitectura histórica, tiendas, cafeterías, patios y ambiente local.
Desde Puerto de la Cruz se llega cómodamente en guagua directa.
Santa Cruz: ciudad, mar y shopping
Santa Cruz es mucho más que la capital de Tenerife.
Se abre al océano a los pies del macizo de Anaga y ofrece un ambiente completamente distinto al del norte turístico.
También es una excelente opción para dedicar unas horas a las compras: calles comerciales, zonas peatonales, grandes almacenes y comercios locales hacen de Santa Cruz uno de los principales lugares de shopping de la isla.
Y se puede llegar directamente desde Puerto de la Cruz en transporte público.
Naturaleza un día, patrimonio otro y compras al siguiente. Sin necesidad de cambiar de hotel ni alquilar un coche para toda la estancia.
El Teide: dejar que otro conduzca también forma parte del viaje

Hay trayectos en los que no conducir puede ser una ventaja. Desde Puerto de la Cruz es posible subir en guagua hasta el Parque Nacional del Teide, pasando por La Orotava y Aguamansa. A medida que se asciende, el paisaje cambia: el verde del Valle de La Orotava da paso al pinar y, después, al paisaje volcánico de las cumbres. Para quien no quiera conducir por carreteras de montaña, poder sentarse y mirar por la ventana forma parte de la experiencia.
También existen excursiones organizadas al Teide, una alternativa cómoda cuando se prefiere que otra persona se ocupe del itinerario.
Senderismo y naturaleza sin convertir las vacaciones en una carrera
Tenerife invita a caminar.
Aguamansa y las zonas altas del Valle de La Orotava permiten acercarse al bosque y a distintos senderos utilizando transporte público. Y en los alrededores de Puerto de la Cruz hay paseos costeros que pueden empezar prácticamente desde el hotel. No hace falta plantear grandes rutas todos los días. Un sendero por la mañana, un almuerzo tranquilo y una tarde en el jardín pueden ser una forma estupenda de conocer Tenerife.
Porque descubrir una isla no consiste necesariamente en recorrer el máximo número de kilómetros.
Un día en el sur… y dejarse llevar
Viajar sin coche tampoco obliga a renunciar al sur de Tenerife. Se puede llegar en transporte público hasta la zona de Costa Adeje y algunas experiencias disponen además de traslados organizados desde el norte.
Siam Park, por ejemplo, ofrece opciones de traslado desde Puerto de la Cruz.
También determinadas excursiones en barco que salen del sur incluyen recogida desde el norte algunos días de la semana. Y estando en una isla, pasar unas horas en el mar tiene algo especial. Durante un rato Tenerife se contempla desde otra perspectiva: la costa, las montañas y el perfil de la isla vistos desde el océano.
Ese día no hay que pensar en conducir de vuelta.
Solo dejarse llevar.
Excursiones organizadas: comodidad sin tener que organizarlo todo
Hay días en los que apetece explorar y otros en los que apetece simplemente disfrutar. Las excursiones organizadas permiten combinar ambas cosas.
Desde Puerto de la Cruz se pueden realizar recorridos en guagua, vehículos más pequeños o jeep por distintas zonas de Tenerife. Son especialmente útiles cuando el itinerario incluye varios lugares o cuando las conexiones en transporte público requerirían demasiada planificación. No se trata de llenar todas las vacaciones de excursiones.
Quizá una o dos sean suficientes para llegar a lugares más alejados y reservar el resto de los días para caminar, utilizar la guagua o simplemente quedarse cerca.
Una forma más ligera de moverse
Caminar cuando algo está cerca, utilizar transporte colectivo cuando funciona bien y reservar un coche únicamente cuando realmente aporta algo tiene también una consecuencia positiva: reduce desplazamientos innecesarios. No hace falta convertirlo en una declaración de principios. Simplemente puede ser una manera sensata de viajar.
Más paseo.
Más transporte compartido.
Menos tiempo buscando aparcamiento.
Y quizá un poco más de atención al lugar en el que estamos.
¿Entonces merece la pena alquilar coche en Tenerife?
Depende del viaje.
Si el objetivo es recorrer lugares muy apartados, improvisar constantemente o explorar rincones difíciles de alcanzar en transporte público, un coche ofrece una libertad indudable. Pero para unas vacaciones centradas en Puerto de la Cruz y el norte de Tenerife, no es imprescindible tenerlo todos los días.
Se puede caminar.
Se puede tomar una guagua.
Se puede hacer senderismo.
Ir de compras.
Pasar un día en el Teide.
Bajar al sur.
Salir al mar.
Y también se puede no hacer nada durante una tarde.
Porque quizá una de las ventajas de viajar sin coche sea precisamente descubrir que no hace falta correr para sentir que hemos aprovechado Tenerife.