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Carnaval en el Tigaiga: tradición, recuerdos y mucha vida

La semana de Carnaval ha sido este año especialmente intensa. Como cada primavera, el norte de Tenerife se llenó de música, disfraces y tradición, pero en el Tigaiga la hemos vivido de una manera muy especial.

El martes tuvimos una visita que despertó sonrisas en todas las generaciones: la Abeja Maya y sus amigos llegaron al hotel y llenaron de alegría nuestros espacios. Fue un momento entrañable, de esos que conectan con la infancia y crean recuerdos compartidos entre familias.

Por la tarde vivimos uno de los actos más espectaculares de la semana. Tras recorrer La Orotava y Los Realejos, 22 coches antiguos volvieron al hotel. Verlos alineados, brillando bajo el sol, fue casi como viajar en el tiempo. Sus chóferes —muchos viejos amigos de la casa— evocaron aquellos años en los que organizábamos nuestro rally de coches clásicos por el valle. Fue emocionante revivir tantas historias y comprobar que la pasión y la amistad siguen intactas.

El Miércoles de Ceniza, la cena en nuestro restaurante Jardín se transformó en una escena llena de tradición. Como manda la costumbre, aparecieron nuestras “viudas”, aportando ese humor tan característico del carnaval tinerfeño. Nuestros clientes disfrutaban mientras cenaban, envueltos en ese espíritu festivo que mezcla ironía, elegancia y celebración.

En los días posteriores, incluso el jardín se sumó al Carnaval. Un grupo de especialistas en ikebana realizó una exposición efímera en uno de nuestros rincones verdes. Fue una intervención delicada y sorprendente, una forma distinta de “disfrazar” la naturaleza y rendir homenaje al arte floral.

Todo ello se unió a los numerosos actos celebrados en Puerto de la Cruz, La Orotava, Los Realejos y Santa Cruz de Tenerife, donde hubo eventos para todos los gustos.

El Carnaval no es solo una fiesta. Es memoria, identidad y comunidad. Y para nosotros es una enorme satisfacción ver cómo nuestros huéspedes lo viven y lo sienten junto a nosotros, en el Tigaiga.