<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Enrique Talg Schulz &#8211; Tigaiga</title>
	<atom:link href="https://tigaiga.com/tag/enrique-talg-schulz/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://tigaiga.com</link>
	<description>Hotel &#38; Suites</description>
	<lastBuildDate>Tue, 03 Jun 2025 14:33:41 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://tigaiga.com/wp-content/uploads/2022/12/favicon.png</url>
	<title>Enrique Talg Schulz &#8211; Tigaiga</title>
	<link>https://tigaiga.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Carta de 1961 Expansión y Progreso en el Hotel Tigaiga</title>
		<link>https://tigaiga.com/carta-de-1961-expansion-y-progreso-en-el-hotel-tigaiga/</link>
					<comments>https://tigaiga.com/carta-de-1961-expansion-y-progreso-en-el-hotel-tigaiga/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[it]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Mar 2025 14:49:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Familia Enrique Talg]]></category>
		<category><![CDATA[Tigaiga: recuerdos]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Talg Schulz]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[hotel Tigaiga]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://blog.tigaiga.com/es/?p=7242</guid>

					<description><![CDATA[Esta carta historica refleja un momento clave en la evolución del hotel Tigaiga: la ampliación de sus instalaciones, la reubicación...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Esta carta historica refleja un momento clave en la evolución del hotel Tigaiga: la ampliación de sus instalaciones, la reubicación de los animales y la esperada concesión de un crédito que impulsaría su crecimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Enrique Talg Schulz, 21 Noviembre 1961</strong> escribe a sus familiares:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Aquí estamos muy ocupados con la construcción y esperamos tener listas las 100 camas para finales de diciembre. Se ha añadido un piso completo al hotel y estará terminado en estos días. Luego comenzaremos con la construcción de otros tres pisos y con el restaurante, que se trasladará hacia el mar.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Las vacas y los cerdos serán llevados a Santa Úrsula, al terreno del alcalde, quien tiene una gran plantación de 85 fanegadas de tierra. Los animales seguirán siendo nuestros, pero deben trasladarse de aquí por el olor y las moscas. Además, como el restaurante se ubicará en esa zona, los huéspedes estarían viendo constantemente a los animales, lo que les resultaría incómodo. El nuevo espacio tendrá sillas y una vista despejada al mar, rodeado de muros con plantas trepadoras y flores. Será muy bonito. También está previsto construir un minigolf y una piscina.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Esta ampliación del Tigaiga ha estado en marcha desde 1958. En aquel entonces, siempre nos decían que el Ministerio de Turismo en Madrid concedía préstamos baratos. Presentamos varias solicitudes, pero el dinero procedente de América se destinó a otros fines. Aun así, mantuvimos buenas relaciones con Madrid y, cuando en julio viajé a Hamburgo, Enrique (Talg Wyss) me llamó temprano por la mañana, poco después de las seis, para darme la noticia de que Madrid nos había concedido un crédito mayor.</em></p>



<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><a href="https://tigaiga.com/wp-content/uploads/2025/03/en-2-1.png"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="666" height="757" class="wp-image-7245" src="https://tigaiga.com/wp-content/uploads/2025/03/en-2-1.png" alt="" srcset="https://tigaiga.com/wp-content/uploads/2025/03/en-2-1.png 666w, https://tigaiga.com/wp-content/uploads/2025/03/en-2-1-264x300.png 264w" sizes="(max-width: 666px) 100vw, 666px" /></a></figure>
</div>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Así que decidimos ampliar la construcción a 100 camas adicionales y comenzamos de inmediato los trabajos para aprovechar la próxima temporada de invierno.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Y como suele suceder en la vida, cuando nos embarcamos en Noruega, recibimos un telegrama de Enrique informándonos de que tanto la Caja de Ahorros municipal como el banco local también estaban dispuestos a concedernos un crédito mayor. De repente, en un solo mes, teníamos más de 10 millones adicionales. La gente nos conoce y confía en nosotros, ve que el Tigaiga siempre está lleno y que trabajamos duro.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Este dinero es barato, con un interés del 4,5% y algo más. En Hamburgo, además de mi problema con el pie, también negocié las tasas de interés a largo plazo.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Todo lo relacionado con compras y pedidos está resuelto y avanza constantemente. También logré organizar bien los pagos. Trans-Europa nos debía más de 250 000 pesetas y conseguí que depositaran todo en mi cuenta bancaria, lo que de inmediato nos proporcionó 15 000 marcos, solucionando todo.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Las aduanas se han vuelto muy estrictas y no quieren permitir la entrada de lámparas ni de luminarias para fomentar la compra de materiales nacionales. Además, tengo una gran cantidad de almohadas de plumas retenidas en la aduana.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Un nuevo horno de cocina, innumerables ollas y sartenes, así como cubiertos de plata, llegarán desde Silberhertel en Hamburgo por 7.200 DM. También se recibirán alfombras para todo el nuevo edificio, que tendrá cuatro plantas, entre otros elementos</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ahora, nada más que contar. No ha llovido en doce meses y ahora no deja de llover, ya es demasiado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Nuestros mejores deseos para todos ustedes.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Firma <strong>Enrique Talg</strong></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://tigaiga.com/carta-de-1961-expansion-y-progreso-en-el-hotel-tigaiga/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Don Enrique Talg Schulz</title>
		<link>https://tigaiga.com/don-enrique-talg-schulz/</link>
					<comments>https://tigaiga.com/don-enrique-talg-schulz/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[it]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Aug 2022 10:27:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Familia Enrique Talg]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Talg Schulz]]></category>
		<category><![CDATA[Familia Talg]]></category>
		<category><![CDATA[Hotel Taoro]]></category>
		<category><![CDATA[hotel Tigaiga]]></category>
		<category><![CDATA[Puerto de la Cruz]]></category>
		<category><![CDATA[turismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://blog.tigaiga.com/es/?p=6396</guid>

					<description><![CDATA[¡Ay, mi Orotava! Anécdotas, curiosidades e historia de nuestra Villa Por Francisco Tray Bousuño 15 agosto 2022 En su obra,...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading" id="jsc_c_1d"><strong><a href="https://www.facebook.com/groups/515448078603331/">¡Ay, mi Orotava! Anécdotas, curiosidades e historia de nuestra Villa</a></strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Por Francisco Tray Bousuño 15 agosto 2022</p>



<p class="wp-block-paragraph">En su obra, “Antes de que se acabe el tiempo de escribir” &#8211; editada por el Excmo. Ayuntamiento de La Orotava en 2006 -, don José Luis Sánchez Parodi, nos relata sobre el epigrafiado, y nos dice que: </p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Había tomado posesión del Juzgado de La Orotava cuando, a poco tiempo de estar en él, se presentó, en juicio de desahucio por expiración del término contractual, una demanda que interponía el Cabildo Insular de Tenerife contra el arrendatario(inquilino) del hotel “Taoro” don Enrique Talg Schultz, demanda que firmaba el letrado don José V. López de Vergara. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Convoqué a juicio verbal y se personó el demandado, bajo la dirección del letrado don Manuel González de Aledo; por tanto, dos de los principales “espadas” de la abogacía que entonces ejercían en la isla, participaban en aquel importante litigio. La demanda era breve, escueta, y si mal no recuerdo, venía desarrollada, en una extraordinaria y ejemplar síntesis, en folio y medio. </em></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large is-resized"><a href="https://tigaiga.com/wp-content/uploads/2022/08/IMG_2357-scaled-1.jpg"><img decoding="async" src="https://blog.tigaiga.com/es/wp-content/uploads/2022/08/IMG_2357-683x1024.jpg" alt="" class="wp-image-6399" width="467" height="700"/></a><figcaption>Enrique Talg Schulz</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Llegó el día señalado y comparecieron ante mí las partes. Yo era terriblemente formalista, gustaba de aplicar rigurosamente la ley procesal, y había tiempo sobrado para hacerlo, porque, aunque el trabajo no faltaba tampoco era agobiante. Nos constituimos todos con el traje forense (traje de color negro, a la sazón, y con seguridad, los abogados con birrete, gorro plegable, octogonal, y de color negro) en la Sala de Audiencia y, tras ratificarse el demandante (actor), concedí la palabra al demandado para que contestase la demanda: entonces, el señor Aledo comenzó a dictarle al oficial, sentado a la máquina. Ya sé que es una contradicción legal el que, tratándose de un juicio verbal, hubiera de copiarse literalmente la contestación, pero la realidad es que no podía resumirse, pues los letrados podían sostener que se les mermaba el derecho de defensa, un principio elemental del litigante, que todos respetábamos, pues ya supondrán que tal principio no es una creación de la actual Constitución. La parte demandada dictaba y dictaba, y así estuvimos más de hora y media hasta que suspendí para reanudar el juicio a la siguiente semana, sin que el señor López de Vergara retornase más, ya que envió a su sustituto. Proseguía el señor Aledo acumulando hechos y documentando doctrina, y en cada sesión semanal su atronadora voz sonaba en los pasillos y mis oídos, obsesionados, repetían como un eco infinito: “Talg Schultz”, “Talg Schultz”. Por fin, lo que el señor Aledo perseguía y, ocultaba, era lograr un arreglo entre las partes, antes de que se dictase sentencia, y así fue como resolvieron el pleito los dos litigantes (demandante y demandado): mediante acuerdo pactado. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Tiempo después tuve ocasión de conocer personalmente a don Enrique Talg. Era don Enrique un alemán de poco más de cincuenta años, alto y robusto, de ojos claros, afincado en la isla y dedicado siempre al negocio de hostelería. Tenía todas las cualidades típicas de un buen alemán: organización y disciplina, seriedad, espíritu de trabajo y sacrificio y estaba dotado con un gran don de gentes y poder de captación. Ejercía su autoridad, sin ser autoritario, y sugería más que mandaba, hasta el punto que yo lo encarnaba en la línea de los alemanes diplomáticos que, en la línea militar, tan querida en un tiempo por muchos germanos. Conocía su oficio como nadie, y, pionero del turismo en la isla, tenía la habilidad de convertir el hotel en hogar familiar del alojado, que se sentía como en su casa, cómodo y relajado, sin experimentar las dificultades y extrañezas de una vivienda ajena. Esto daba lugar a que sus clientes repitieran todos los años su visita, como si de una gran familia se tratara. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Por aquel tiempo, los abogados, procuradores y funcionarios de los juzgados de La Orotava nos reuníamos los 15 de septiembre, fecha de apertura de los tribunales (apertura del año judicial), a almorzar en un hotel de El Puerto de la cruz. Siempre Leocadio Cuevas Felipe, un querido letrado de la Villa, era el que organizaba, para lo cual se ponía en contacto con don Enrique, que entonces llevaba el hotel “Martiánez”. Allí nos congregábamos más de cincuenta personas, y a mí me parecía que don Enrique destapaba todos los conocimientos del arte de Lúculo y Pantagruel, que hubiesen quedado satisfechos con aquellas insospechadas magnitudes de almuerzos inacabables. Alguna vez, entre plato y plato, yo me acordaba de Brillat-Savarin, aquel genio culinario francés, en el que se daba la coincidencia de que fuera juez de profesión. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Ahora, cuando El Puerto de la Cruz es un emporio del turismo y hoteles-rascacielos pueblan sus horizontes, evoco la figura de este alemán que, con un español pronunciado con especial acento, y con esmerada educación, nos abría, de par en par las puertas de su hotel, para hacernos grata la estancia como una silenciosa y atrayente invitación a que un día retornaras. Y por los vahos de mis recuerdos, donde se iluminan los jardines del “Taoro”, o una fuente de agua del “Martiánez”, todavía me parece verlo, dinámico y reposado, sugerente y amable, caminando, despacio, atento y obsequioso, y con una leve sonrisa de despedida entre los labios, como si dijera un hasta pronto&gt;&gt;.</em></p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://tigaiga.com/don-enrique-talg-schulz/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
